
En el eczema de contacto podemos distinguir 2 fases: Una primera fase inicial (fase aguda) que se caracteriza por la aparición de lesiones vesiculosas y exudativas y una segunda fase (fase crónica) en la cual las lesiones son liquenificadas y más descamativas.
El eczema de contacto se puede producir por múltiples agentes externos, los cuales pueden desencadenar un mecanismo irritativo que da lugar a un Eczema de contacto irritativo, o bien una reacción de hipersensibilidad retardada que produce un Eczema alérgico.
Es muy pruriginoso y sus síntomas dependen del agente causal, siendo más frecuentes en manos (trabajadores de la limpieza) y en zonas de la piel más sensibles (eczema de párpados y de cara por cosméticos, eczema en pabellón auricular y ombligo por metales).
Para su diagnóstico se utilizan pruebas de alergia cutánea destinadas a identificar al agente causal. Si son positivas, se confirma un mecanismo alérgico.
En el manejo general de los eczemas de contacto, deben evitarse todos los factores potencialmente desencadenantes o sospechosos de serlo, y hacer hincapié en la protección cutánea y la hidratación.
En el tratamiento de las lesiones eczematosas se utilizan corticoesteroides tópicos asociados o no a antisépticos y a astringentes en las lesiones agudas.
Se debe asociar un antibiótico si hay signos de sobreinfección (impetiginización).