
Las verrugas genitales, al igual que las verrugas comunes, se producen por la infección de un virus; el virus del papiloma humano (VPH) que infecta células de la zona genital. Las verrugas genitales también son conocidas como condilomas acuminados, y son la enfermedad venérea o de transmisión sexual (ETS) más frecuente en nuestro medio.
El contagio es, por tanto, por contacto sexual. No obstante, excepcionalmente, el contagio puede producirse a través de fómites o autoinoculación. El período de incubación es muy variable, de 2 semanas a varios meses, dependiendo de la capacidad inmune del individuol, lo que dificulta su control epidemiológico.
Las verrugas tienen aspecto de pápulas rosadas o algo pigmentadas, blandas, a veces filiformes, otras más aplanadas, con una superficie papilomatosa. Pueden ser de tamaño variable, y en ocasiones constituyen grandes masas exofíticas que recuerdan una coliflor (sobre todo en inmunodeprimidos).
Se localizan con más frecuencia en la región vulvar en la mujer, y en el frenillo, el surco balanoprepucial y el glande en el varón. Es frecuente también la localización anal o perianal. Más raramente puede afectarse la mucosa uretral o rectal.
Para el diagnóstico se requiere una exploración física cuidadosa de toda la región anogenital. Es obligado también el estudio de la/s parejas/s, con exploración ginecológica y citología en la mujer. Por último es preciso descartar otras enfermedades venéreas, ya que no es infrecuente la coinfección (sífilis, VHB, VIH, uretritis).
Respecto a la evolución de los condilomas, aunque en ocasiones pueden resolverse espontáneamente, son muy frecuentes las recidivas.
Tratamiento de los Condilomas
Los ingredientes activos más utilizados en el tratamiento de los Condilomas acuminados son: Podofilotoxina, Imiquimod 5% y Crioterapia. También se puede recurrir a otros tratamientos, como: la electrocoagulación o la cirugía. En la actualidad se han desarrollado dos vacunas profilácticas, una de ellas incluye los tipos más frecuentes (6,11) involucrados en los condilomas, que están en proceso de comercialización.
Prevención: Se aconseja el uso de preservativo al menos 6 meses después de la desaparición de las verrugas. Será necesaria una vigilancia ginecológica periódica en la mujer y consejos en la autoexploración para identificar las recidivas.